Entrevista a Christina Fulconis, portavoz STECyL-i

STECyL-i firmó el acuerdo, pero ¿estamos ante una mejora estructural o ante un acuerdo para desactivar el conflicto?
STECyL-i firmó el acuerdo por responsabilidad y porque contiene mejoras que llevábamos años reclamando, pero no podemos engañarnos, es un acuerdo con avances tangibles, pero limitado.
Logramos conquistas materiales que eran urgentes, como los sexenios y la revisión de la atención a la diversidad y el acuerdo estableció nuevos derechos (como el complemento para los equipos directivos de los CRAs). Se aborda por primera vez la reducción de la burocracia que lastra el trabajo docente, la reducción del horario lectivo de las y los docentes mayores de 55 años y el reconocimiento de las tutorías. Sin embargo, su verdadero éxito se medirá en la aplicación completa y como se avanza en el futuro los retos estructurales no resueltos.
¿Qué parte del acuerdo no se habría firmado si no hubiera presión sindical y movilización previa?
La presión sindical fue un factor clave para incluir elementos como el incremento de los sexenios que compensa en parte la injusticia de la carrera profesional,una medida que, como hemos denunciado, fue negociada por ciertos sindicatos al margen de la Mesa sectorial de Educación.
Son años de pérdida retributiva que este acuerdo no ha logrado revertir y que seguimos reclamando.
Valoramos que la Consejeria, con la firma del Acuerdo, reconozca la importancia de atender las necesidades de un profesorado que está agotado y se siente poco valorado.
Tutorías, reducción del horario lectivo para mayores de 55 años, atención a la diversidad de nuestro alumnado… Estos puntos difícilmente habrían estado sobre la mesa sin la movilización previa.
¿Qué renuncias tuvo que asumir el sindicato para que este acuerdo saliera adelante?
Mas que renuncias lo que hemos hecho es ser prácticos. Hemos firmado mejoras que llevaban años en nuestras reivindicaciones sin renunciar a seguir reclamando el incremento de las retribuciones que es nuestra principal demanda.
El incremento al profesorado itinerante, ¿compensa realmente los desplazamientos o es un parche insuficiente?
Desde STECyL siempre hemos tenido una especial sensibilidad con la escuela rural. En una comunidad como la nuestra hace una labor esencial, compensa desigualdades y fija población. Es necesario que tenga las mejores instalaciones y los mejores recursos. El profesorado que desempeña su labor en el entorno rural debe recibir compensaciones adecuadas. Con este pequeño incremento atendemos una reclamación histórica, aunque no estamos plenamente satisfechos.
Estamos viendo como cada vez es más complicado cubrir puestos y sustituciones en el rural en buena parte debido a las dificultades de encontrar vivienda o a los largos desplazamientos. Sin duda hay que mejorar las retribuciones del profesorado y compensar estas carencias.
El acuerdo habla de refuerzos en orientación, pero ¿cuántas plazas están ya en los centros y cuántas siguen solo sobre el papel?
En esta ocasión hemos incidido especialmente en los Equipos de Orientación Educativa y Psicopedagógica que trabajan con el alumnado de los colegios. Están claramente infradotados y no pueden atender a todas las demandas de los centros. En este momento han llegado a los equipos los 18 docentes que acordamos y el próximo curso habrá 18 más.
Lo importante es estabilizar esta plantilla en los equipos para que sigan mejorando.
Si la Junta no acelera la aplicación del acuerdo, ¿está STECyL-i dispuesto a volver a la movilización?
STECyL-i no descarta ninguna acción, incluida la movilización. Si no hay un cambio radical en el ritmo de ejecución y se siguen produciendo incumplimientos flagrantes, la vuelta a la acción reivindicativa será no solo una opción, sino una obligación.
¿Qué línea roja no va a volver a cruzar el sindicato en futuras negociaciones?
La línea roja que no volveremos a cruzar es la de la no dejar cerrado en el texto todo lo que se va a desarrollar. Nos encontramos en un punto en que los plazos se están dilatando y son meramente orientativos para la Junta. En el futuro, cualquier mejora económica deberá ser retroactiva desde el momento del acuerdo, y cualquier medida organizativa llevará plazos vinculantes.



