Microviolencias, maxiconsecuencias

Sobre la violencia de género cotidiana en los centros educativos.

Las microviolencias de género cotidianas son gestos, comentarios, actitudes, prácticas sutiles y a menudo normalizadas que, aunque parezcan insignificantes, perpetúan la desigualdad de género y pueden causar un profundo daño psicológico a quién las sufre.

Algunas de las consecuencias que sufren las víctimas de estas microviolencias son ansiedad, depresión, miedo, estrés postraumático y deterioro de la autoestima sumado a una imagen corporal negativa de sí mismas. Cuando las padecen en edades tempranas suelen tener un impacto negativo en el desarrollo académico y emocional.

Las microviolencias cotidianas pueden adoptar muchas formas: comentarios sexualizados, restricción del acceso de las niñas/mujeres a ciertos espacios, control de la pareja, “pequeñas” agresiones físicas, exclusión de grupos sociales, ciberacoso, acoso escolar y una serie de actuaciones que prolongan los estereotipos de género y fomentan la violencia cultural, mediática e institucional que afecta principalmente a las mujeres. Suelen tener lugar a pie de calle, en el trabajo, en el supermercado, en la biblioteca y en muchos otros lugares públicos que son transitados cotidianamente. 

En esta ocasión queremos poner el foco en tres ejemplos que suceden de forma específica en los centros educativos, con objeto de visibilizar estas microviolencias y comenzar a cambiar inercias. Como docentes somos responsables de una parte importante de la educación de nuestro alumnado y por ende de la sociedad. Tenemos la responsabilidad de mantenernos alerta, localizarlas y trabajar para erradicarlas caminando así hacia un entorno educativo justo y equitativo.

Mujeres invisibilizadas en los libros en general y en los libros de texto en particular.

Después de siglos de invisibilización, la presencia de los logros de las mujeres en los libros de texto sigue siendo inexistente o ínfima.  La historia continúa impartiéndose desde una visión androcentrista que lastra el acceso real de la mujer a lo social y lo histórico.  Estos hechos opacan la valía y capacidades de las mujeres perpetuando la violencia simbólica y mediática que sufre este colectivo.

Las niñas y algún niño en los márgenes del patio, literalmente marginadas/os.

Aunque en algunos colegios ya existen proyectos de gestión de las zonas comunes muy interesantes, en muchos otros el espacio del patio es habitado de forma desigual y discriminatoria: mientras el centro y prácticamente la totalidad del espacio es ocupado de forma casi exclusiva por niños para practicar algún deporte (del que suelen excluir a las niñas), la mayoría de las niñas y algún niño son relegados a los márgenes, quedando literalmente marginadas/os.

Se produce por tanto una restricción del acceso de las niñas (y algún niño) a los espacios supuestamente comunes de tránsito libre, que fomenta una socialización en condiciones de desigualdad desde la más temprana edad.

Canciones machistas en los eventos.

Actualmente ha aumentado de forma preocupante el número de canciones explícitamente machistas que pueden escucharse por la radio a cualquier hora del día. La situación es más grave de lo que parece porque estamos permitiendo que se haga apología de la violencia hacia las mujeres en un producto que consumen los menores.

Es frecuente que por falta de consciencia estas canciones circulen libremente en espacios comunes como los centros educativos en eventos al aire libre, graduaciones, fiestas de fin de curso… 

A menudo la sutileza de las letras hace que no nos demos cuenta de que las mujeres son tratadas de forma vejatoria en estas canciones y descritas como meros cuerpos sin valor, intercambiables y absolutamente disponibles al servicio del deseo sexual masculino.

Afortunadamente, en los países de Europa occidental y en lo que se refiere a la equidad entre mujeres y hombres, las cosas están cambiando a un ritmo inimaginable hace apenas unos años. No obstante, debemos vigilar y velar porque estas microviolencias no se produzcan; ser consciente de su existencia es el primer paso para dar el salto desde la igualdad formal hacia la real. 

Juntos/as podemos evitarlas. No lo dejes pasar, actúa. 

● Organización de Mujeres

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