La Función Pública más desconocida opina

STACyL

ENTREVISTAS

JOSE ANTONIO MENAIQUE

P.- ¿Cuál  ha sido tu trayectoria en la Administración?

R.- Entré a trabajar en el Ministerio de Defensa en septiembre de 1974  desarrollando trabajos de oficial .Tras hacer el servicio militar en  1979 me incorporé al Ministerio de Educación y Ciencia  con destino en el I.E.S. Rondilla  con la categoría de conserje, de allí pasé a la Dirección Provincial de Educación. Actualmente desempeño mis funciones en la Biblioteca Pública de Castilla y León. 

P.-¿Qué diferencias adviertes  entre tu trabajo ahora y cuando empezaste?

R.- La diferencia de nuestro trabajo con respecto a cuando  empecé a trabajar en el Ministerio de Educación y Ciencia es que antes los conserjes hacíamos de todo  pues no teníamos un convenio colectivo en el que venían desarrolladas nuestras funciones. El primer convenio colectivo del personal laboral del MEC se desarrolló en el año 1982 y ahora nuestras funciones vienen reguladas por convenio colectivo.

P.- Respecto a la labor sindical, ¿Qué diferencias adviertes  ahora de cuándo empezaste?

R.- La diferencia que advierto de cuando empecé es que se ha producido un anquilosamiento de las estructuras y actividad sindical; entre otros factores por la falta de adaptación a las nuevas situaciones sociales, laborales y políticas. No se está reivindicando tanto como antes ni haciendo las medidas de presión que  se hacían antiguamente.

P.-¿Crees que la labor que desarrollas es valorada por la sociedad? ¿Y por la Administración?

R.- Ha habido una caída progresiva de la valoración de  los sindicatos en la sociedad por lo anteriormente expuesto. La Administración cada vez es menos receptiva dada la debilidad en el apoyo a los sindicatos y la gente  critica  la sanidad , educación, etc sin conocimiento de causa .

P.- Estamos asistiendo a un deterioro creciente de los servicios públicos con la excusa de la crisis financiera y el pago de la deuda. Ciertamente algunos recortes han sido revertidos. ¿Crees que los empleados públicos somos conscientes de lo que está en juego? ¿Por dónde crees que debería encauzarse la actividad sindical?.                 

R.- Los empleados públicos creo que no somos conscientes de lo que está en juego. Hay que poner empeño en el estudio de las nuevas situaciones, proponer alternativas a la actual administración, son necesarias medidas más frescas y más cercanía. Hay que convocar todas las plazas vacantes en concurso, promoción interna, turno libre.

MARGARITA DE LA VARGA FERNÁNDEZ

P.- ¿Cuál  ha sido tu trayectoria en la Administración?

R.-Mi trayectoria en la Administración empieza en el año 88.  Segunda promoción de las oposiciones para la Junta de Castilla y León. Mi trabajo siempre se ha desarrollado en la Consejería de Hacienda y en el cuerpo de Auxiliar.

P.-¿Qué diferencias adviertes  entre tu trabajo ahora y cuando empezaste?

R.-Inicialmente el trabajo que realizaba como auxiliar era muy “manual”, pasar escritos a máquina eléctrica, mucho archivo, asentar movimientos de entrada y salida de caudales, control de la cuenta tesorera, etc,  pero, repito, todo de manera manual, a base de Libros Registro, calculadoras, etc.

Ahora, está casi todo automatizado. El trabajo de auxiliar y técnico es difícil de diferenciar. 

En Hacienda, los auxiliares lo mismo informan de tributos, que realizan escritos, que controlan la recaudación de Caja, que revisan expedientes de valoración. Con los nuevos programas informáticos diferenciar la gestión a veces es difícil. 

P.- Respecto a la labor sindical, ¿Qué diferencias adviertes  ahora de cuándo empezaste?

R.-Básicamente, la gran diferencia que yo encuentro en la labor sindical, es que recién entrada en la Administración de la Junta de Castilla y León, y durante los primeros años, (me atrevería a decir que hasta que nos trasladamos al Edificio de Usos Múltiples en el año 95), desconocía cualquier labor sindical. Por nuestras oficinas no pasaban delegad@s sindicales a informarnos  e internet no existía, por tanto, la ignorancia era completa. Sabíamos de la labor en otros sectores, como la minería, el ferrocarril,  pero no en concreto de la gestión de la Administración Autonómica.

P.-¿Crees que la labor que desarrollas es valorada por la sociedad? ¿Y por la Administración?

R.-La labor que desarrollan los delegad@s sindicales en la Administración no es valorada por compañeros/as, ni por la sociedad y mucho menos por la propia Administración.

Es una situación compleja. Por un lado tenemos una administración que a base de no sacar concursos ha generado una serie de situaciones como son las Comisiones de Servicio, que o bien por estar en “casa” o bien por ganar más dinero, ha hecho que muchos compañeros no se atrevan o no quieran protestar/reclamar derechos para no perder privilegios. También la bonanza vivida por los sindicatos con las subvenciones del Estado, ha hecho que muchos sindicatos se dedicasen a gastar ese dinero en su propio beneficio, y sobre todo a no dar guerra a la mano que les daba de comer. Esto, creo, ha sido lo que más daño ha hecho. La administración teniendo divididos a los funcionari@s y “bien alimentados” a los sindicatos ha conseguido ganar mucho terreno.

P.- Estamos asistiendo a un deterioro creciente de los servicios públicos con la excusa de la crisis financiera y el pago de la deuda. Ciertamente algunos recortes han sido revertidos. ¿Crees que los empleados públicos somos conscientes de lo que está en juego? ¿Por dónde crees que debería encauzarse la actividad sindical?.                 

R.-Los empleados públicos no están concienciados de la situación que se vive. Estamos “adormecidos”, como el resto de la sociedad. Somos un sector envejecido, sin ningún tipo de conciencia reivindicativa. La actividad sindical debería estar enfocada en informar constantemente a los emplead@s no sólo de la situación actual sino del futuro, como es el peligro de nuestras pensiones.

 Los sindicatos tienen que ser los representantes de los trabajadores y tendrían que ser los vigilantes de que el dinero público se utilice debidamente para que redunde en el bienestar de los trabajadores.

Tenemos que marcarnos objetivos que los compañer@s puedan luego constatar, tocar, sentir.  Creo que hay que volver al sindicato de base, atendiendo no solo las reivindicaciones generales (subida de sueldo, 35 horas,…), también mejorando otras cosas más sencillas pero posibles de lograr.

Y, denunciar por todos los medios  posibles  los abusos que la Administración hace con el dinero público. No es posible que un país que no puede financiar  las pensiones, la sanidad, la educación, la política medioambiental, etc,   pueda permitirse el lujo de tener tanto  ladrón de las arcas del Estado. 

CARMEN BORGAS

P.- ¿Cuál  ha sido tu trayectoria en la Administración?

R.-Soy ayudante técnico educativo. Me imagino que todos conocéis las funciones, pero realmente nuestro trabajo va más allá de las funciones que vienen en nuestro convenio, ya que al trabajar con personas, siempre tienes más responsabilidades, hay que responder a sus necesidades y te implicas más.  

Nuestro trabajo también consiste en educar y enseñar a los niños a ser más autónomos.

Aprobé las oposiciones en el año 1990 y empecé a trabajar como personal de servicios (limpieza) en la Delegación de Educación de Salamanca, dependiente de Madrid.

En el año 1992 aprobé las oposiciones de cuidador por promoción interna, y me fui a trabajar  al colegio público María Díaz de Béjar.

En Béjar trabajé durante cuatro cursos escolares.  Mi experiencia fue muy positiva, allí tomé conciencia de lo importante y gratifican te que es trabajar con estos niños.

En el 1996 me vine por concurso de traslados al colegio público de educación especial Reina Sofía de Salamanca. El trabajo era distinto, en Béjar trabajaba sola, en Salamanca el trabajo es en equipo, y todos los niños son con necesidades educativas especiales. Actualmente sigo trabajando en el Reina Sofía.

P.-¿Qué diferencias adviertes  entre tu trabajo ahora y cuando empezaste?

R.-Los cambios han sido muchos, tanto personales como de recursos y forma de trabajar.

En Béjar, el director del centro y los compañeros maestros, no conocían la categoría de cuidador, con lo cual tampoco sabían las funciones, los derechos y deberes ya que al ser personal laboral la situación administrativa es distinta y desconocida para ellos. Allí no tenían los recursos necesarios para poder atender bien a los niños. No tenía baño adaptado, camilla para cambios de pañal ni agua caliente para el aseo. Tampoco tenía un lugar donde poder ponerme el uniforme o dejar mis cosas.

En el Reina Sofía  también ha habido muchos cambios: cuando empecé los niños  eran más autónomos que los que tenemos ahora, que son más asistidos. En cuanto a los recursos se ha ido mejorando: baños adaptados, camillas, grúas, etc aunque queda mucho por hacer  ya que desde la administración no se preocupan lo suficiente por  este tipo de centros, sólo  importa la ratio y gastar lo menos posible.

Ha mejorado en infraestructuras pero hemos perdido personal y derechos.

P.- Respecto a la labor sindical, ¿Qué diferencias adviertes  ahora de cuándo empezaste?

R.-La labor sindical cuando yo empecé fue dura. Un sindicato nuevo que los trabajadores no conocían o pensaban que era sólo de docentes. Fue mucho trabajo, muchas visitas, siempre contando las verdades, no sólo lo que querían oír, dar una información real, completar la que algunos sindicatos contaban a medias. Sufrimos muchos comités de empresa donde algunos de los miembros de otros sindicatos no nos aceptaban y nos ponían las cosas muy difíciles, pero conseguimos que los compañeros nos conocieran y nos respetaran.

De esa época tenemos que dar  las gracias a una compañera que estaba liberada (Inmaculada, que trabajó muy duro y muy bien).

P.-¿Crees que la labor que desarrollas es valorada por la sociedad? ¿Y por la Administración?

R.-Creo que mi labor sí que es valorada por la sociedad, pero no por la Administración. La Administración quiere que se haga el trabajo sin dar problemas y no escucha nuestras sugerencias para que todo funcione mejor.

P.- Estamos asistiendo a un deterioro creciente de los servicios públicos con la excusa de la crisis financiera y el pago de la deuda. Ciertamente algunos recortes han sido revertidos. ¿Crees que los empleados públicos somos conscientes de lo que está en juego? ¿Por dónde crees que debería encauzarse la actividad sindical?.                 

R.-Realmente hay un deterioro en los servicios públicos y  no creo que sea por la crisis, sino por la forma de administrar los recursos. Hay muchos empleados que no son conscientes, o si lo son, miran para otro lado,”a mí que me dejen como estoy”, han perdido las ganas de defender sus derechos.

Tenemos unos políticos a los que  no les interesan  los servicios públicos, haciendo creer a  los ciudadanos que la culpa es de la crisis, y desacreditando la labor de los empleados públicos y sindicatos.

Creo que la actividad sindical debe empezar otra vez con las visitas a los centros de trabajo, hablar con los trabajadores, escucharlos e intentar cambiar la actitud de desidia que tienen, convencerlos de que si todos luchamos por lo mismo, al final, no sin esfuerzo todo se consigue. Hay que hacerles ver que los sindicatos están a favor del trabajador.  Es una labor dura pero tenemos que seguir con mucha paciencia.

FRANCISCA MORENO

P.- ¿Cuál  ha sido tu trayectoria en la Administración?

R.- Empecé a trabajar en noviembre de 1988. Había aprobado las oposiciones de limpieza y ordenanza. En el curso 1997-98 me trasladé, al que por entonces se llamaba  I.E.S. Parquesol 2, hoy I.E.S. Julián Marías, en el que continúo.

P.-¿Qué diferencias adviertes  entre tu trabajo ahora y cuando empezaste?

R.-  El trabajo más o menos, es el mismo: Reprografía, atender al teléfono, atención al ciudadano, abrir y cerrar el centro,  etc. Ahora, y esto sí que ha cambiado, hay mucha recepción de paquetería.

P.- Respecto a la labor sindical, ¿Qué diferencias adviertes  ahora de cuándo empezaste?

R.- Cuando comencé, sólo había dos sindicatos mayoritarios.  Ahora hay más, y dedicados a atender y promover las inquietudes, entre otros colectivos, las del personal laboral de la Junta de Castilla y León, como es Stacyl. Se consiguieron importantes mejoras  laborales y sociales, que ahora parecen inviables por el “recorte” de los poderes públicos sobre la actividad sindical

P.-¿Crees que la labor que desarrollas es valorada por la sociedad? ¿Y por la Administración?

R.- La sociedad, en general, no creo que valore nuestro trabajo y más que nada, por desconocimiento de las labores que, ya he comentado, realizamos. Creo que es la Administración quien no valora nuestra gran responsabilidad en el funcionamiento de un centro educativo. Nos puede producir insomnio el hecho de tener que abrir el centro, pensando que nos podemos dormir, o estados de estrés importante que pueden llevar a un infarto, como recientemente le ha sucedido a una compañera. Esto deberían saberlo nuestros jefes para valorar más la responsabilidad que conlleva nuestro trabajo.

P.- Estamos asistiendo a un deterioro creciente de los servicios públicos con la excusa de la crisis financiera y el pago de la deuda. Ciertamente algunos recortes han sido revertidos. ¿Crees que los empleados públicos somos conscientes de lo que está en juego? ¿Por dónde crees que debería encauzarse la actividad sindical?.                 

R.- No cabe duda que la crisis ha dado un vuelco muy importante en las reivindicaciones: despidos, eres, ajustes económicos, etc. han quitado posibilidades a los sindicatos para seguir luchando y reivindicando en favor de los trabajadores, por la precariedad y el miedo a manifestarse abiertamente, para no ser señalado y, tal vez, despedido. La crisis sirvió para recortar derechos, a los sindicatos se les denostó, y es hora de que ellos nos empujen a reivindicar lo que era por derecho nuestro.  Ha llegado la hora de pedir a la administración lo que nos corresponde. Claro que somos conscientes de lo que nos jugamos, nuestra lucha es que no se pierdan  puestos de trabajo, hay mucho joven con ganas de trabajar, debe abrirse oferta de empleo  público. Un país avanza cuando tiene buenos servicios públicos.

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